Para mi propio placer...

martes, 17 de mayo de 2011

La Muerte

Esa noche la muerte me susurró.
La sentí presente en cada poro de mi piel, su mano me rozó cada parte de mi cuerpo. Esa mano huesuda y fría me acarició y fue quitando cada una de mis capas hasta llegar a los huesos.
Cuando me miré, solo estaba mi esqueleto. La muerte había robado mi corazón

No hay comentarios:

Publicar un comentario